About me.
demon: noun. an evil spirit or devil, especially one thought to possess a person or act as a tormentor in hell.
Habilidades:
Fuerza y Velocidad: Por supuesto, gracias a su condición demoniaca posee una fuerza y velocidad extraordinariamente desarrolladas, llegando incluso esta última al punto de verse su movimiento casi invisible a la percepción humana.
Telepatía: Sólo entre los integrantes de su familia. Su padre y su madre pueden comunicarse con él mediante pensamientos así como también invadir su mente, y viceversa. (Para evitarlo o bloquear sus pensamientos requiere de bastante control y por lo general, lo deja exhausto).
Regeneración: Tiene la habilidad de sanar sus heridas incluso en segundos sin que quede cicatriz visible, esto no aplica a heridas causadas por otro demonio, es por este motivo que las marcas de los ataques de su padre perduran en su cuerpo.
Poder demoniaco: Sin el talisman que por lo general oculta su presencia, es capaz de ser notado a bastante distancia por cualquier criatura, además, en algunas ocasiones incluso puede contorlar a otro demonio con su propio poder.
Veneno: Puede producir veneno, sí, aunque por lo general ocurre solo cuando su transformación es completa, sus garras se envuelven en veneno para hacer más efectivos sus ataques.
Forma real: Por supuesto, puede "transformarse" en su forma de demonio, un perro gigante albino con ojos rojos, y un símbolo de media luna en su frente, mismo símbolo que posee su talisman. No suele entrar mucho en esta forma puesto que no hay oponentes que lo lleven a usarla más que su padre.
Dämon's past.
La definición dada naturalmente a la palabra "demonio" era bastante debatible puesto que había sido formada por los humanos luego de diversas y muchas veces más que fantasiosas historias basadas en hechos no siempre cien por ciento reales. Pocos se tomaban el verdadero trabajo de investigar de donde provenía aquel significado, como difería dependiendo la religión y las culturas, como pasaban de ángeles caídos a seres neutrales para nada partidarios del odio y la maldad y de allí a bestias dignas de cultos y ofrendas. Pero no es exactamente está definición lo que se busca esclarecer aquí.
Dämon era un demonio, uno que había crecido bajo el techo de un orfanato, rodeado de humanos que, incluso aunque no supieran la verdad, intuían y evitaban su presencia. Su ceguera respecto a su real procedencia había atormentado toda su infancia, apenas con imágenes borrosas de su nacimiento en la mente, creía vislumbrar un par de ojos rojos acechándolo a cada instante, cada noche. Lo único que poseía de sus reales padres era su apellido y un colgante, con un dije de medialuna, uno que le negaban a quitarse sin que, a su corta edad, entendiera el por qué. Los por qué eran un martirio en su día a día. ¿Por qué estaba allí? ¿Por qué no era normal? ¿Por qué lo rechazaban y se asustaban de él? ¿Por qué podía hacer cosas que los demás no? Y es que, aún a pesar de saberse diferente, Dämon no aceptaba su real condición demoníaca, nadie se la explicaba tampoco.
A pesar de todo esto, continuó su vida lo más normalmente posible, llegando incluso a entablar relaciones amistosas con algunos chicos de su instituto pero siempre siendo el tímido, aislado y raro del grupo. Encontró un modo de desahogarse de aquello en la música y en las artes marciales, escribiendo canciones, componiendo melodías en piano que gritaban lo que él aún no podía (ni quería) entender y descargando su más que gran energía en acrobacias y tomas. Sin embargo, era imposible una vida de rosas en alguien como él.
El "reencuentro" con su padre no sucedió mucho después. Al cumplir la mayoría de edad, se liberó por fin de aquel lugar donde había crecido, trabajando medio tiempo en un bar para sostener su nuevo hogar mientras intentaba continuar sus clases de conservatorio, lo que dejaba su tiempo reducido a cero y su estrés por los aires. Siempre había tenido un problema con su genio, perdía los estribos demasiado rápido y se conocía bastante bien como para saber cuando su límite era alcanzado, porque en más de una vez había roto algún hueso de manera inconsciente y más de una vez había presenciado la mirada aterrorizada de alguien al verlo acercarse. No se sentía orgulloso pero tampoco le podía importar menos su efecto en personas que no conocía.
Bastó un solo día de rabia, de lanzar aquel colgante lejos porque de qué le servía guardar un recuerdo de personas que claramente no querían saber de él, para que todo se saliera de control. La risa de su padre en su mente y la siguiente punzada en su cabeza fueron suficiente para dejarlo de rodillas en el suelo, totalmente debilitado.
"¿Qué mierda has estado haciendo estos años, Dämon? ¿Crees que puedo presentarte siendo así de débil? Que vergüenza."
Las primeras palabras de su padre no fueron justamente caricias, ni sus acciones tampoco porque poco despues de aquello se vio elevado en el aire y lanzado contra una de las paredes de su hogar por la figura que había aparecido de la mismisima nada.
"Tienes mi sangre, uno de los demonios más respetados y más poderosos del infierno, no dejaré que tu debilidad me de mala reputación, entrenaras conmigo de ahora en más, te convertiras en lo que soy y no te atrevas a decir que no o no tendré problemas en conseguirme otro descendiente, ¿me entiendes?"
Protestar era todo lo que quería hacer, ¿quién era él para venir a ordenarle cuando había estado ausente toda su vida?, pero en sus ojos, los mismos que recordaba de su nacimiento... su mirada era odio, era dolor, era sufrimiento, era caos, era ahogarse en el mar de sangre que él había provocado por siglos y Dämon estaba aterrorizado, era la primera vez que sentía real miedo en toda su vida.
El entrenamiento con Garret Velkier era una sesión de tortura del peor escenario que se pueda imaginar, llegando a sufrir heridas incluso en su forma demoniaca y recibir castigos cada que era considerado débil. Se rebeló dos años después, luego de haber aprendido a entrenar y controlar sus habilidades, simplemente retirandose del lugar pero siendo completamente diferente. No, no solo físicamente y no por sus ideales, no sería un demonio como su padre, no disfrutaría del dolor causado pero su personalidad sí se había visto afectada, puesto que ahora era más fría, más dura, más cerrada, menos sentimientos, siendo solo pocos los verdaderos conocedores de su parte más suave. Él solo era algo que su padre quería ostentar y que no descansaría hasta lograrlo... pues el señor Velkier iba a entender muy pronto que él tampoco descansaría hasta enviarlo de manera permanente al mismísimo infierno.
[ I'll be updating flashbacks later. !¡ ]